Amarga espera de la identificación. Información publicada en GARA el 9 de agosto de 2000.
Amarga espera en Basurto
La trágica noche vivida el lunes se convirtió ayer en una amarga espera en Basurto, donde
familiares, dirigentes políticos y decenas de personas aguardaban alguna noticia sobre la
identidad de los fallecidos.
Mirari ISASI
Decenas de personas se concentraron desde primeras horas de la mañana de ayer frente a las instalaciones de la Clínica forense en el Hospital de Civil de Basurto, donde esperaron durante largas horas la confirmación de las identidades de los cuatro fallecidos en la explosión de Bolueta.
Los restos de los cuatro militantes abertzales fueron trasladados a estas instalaciones en la madrugada del ayer y una ikurriña enlutada colocada en la entrada principal del centro hospitalario alertaba de su presencia allí.
A las 8 de la mañana llegaban al Hospital de Basurto las primeras personas que a lo largo de todo el día esperaron con tristeza alguna noticia sobre la identidad de los fallecidos.
Durante todo el día se fueron barajando nombres, sin que llegara la tan ansiada confirmación oficial. Esa situación convirtió en angustiosa la incertidumbre en la que algunas familias vascas viven desde pocos minutos antes de las 23.00 horas del lunes.
Entre las decenas de personas anónimas que ayer se acercaron hasta Basurto para mostrar su solidaridad a los cuatro militantes independentistas y arropar a sus familiares se encontraban también una nutrida representación de la Mesa Nacional de HB, con Arnaldo Otegi y Joseba Permach al frente, y responsables de Gestoras pro-Amnistía, como su coordinador nacional, Juan María Olano, y los coordinadores de este organismo en Bizkaia.
A primeras horas de la mañana se personó en el lugar una de las hermanas del markinarra Patxi Rementeria, una de las identidades barajadas desde la noche del lunes, quien no consiguió que le fuera confirmado este extremo y para quien la larga estancia junto a la Clínica Forense fue una amarga espera. La madre, enormemente afectada, y otros familiares de Antxon Sasiain acudieron allí en dos ocasiones ansiosos por lograr alguna noticia. El propio Arnaldo Otegi señalaba horas después la situación dramática que están viviendo estas familias tratando de confirmar si alguno de los muertos es su allegado.
Durante horas personas anónimas de la izquierda abertzale mantuvieron un pasillo de ikurriñas frente a la entrada de la Clínica Forense, a cuyas puertas se colocaron varios ramos de flores y una ikurriña con crespón negro.
Después de muchas horas de espera se organizaron turnos de guardia que estuvieran al tanto de cualquier novedad.
El único incidente tuvo lugar sobre las 8 de la noche cuando se colocaron sendas pancartas con el anagrama de ETA en la fachada de la cafetería del Hospital y en la entrada de la clínica forense.
Varios ertzainas recriminaron el hecho a Arnaldo Otegi, al que pidieron que retirara ambos símbolos. En el momento en el que el dirigente abertzale se acercaba al lugar, varios agentes antidisturbios arrancaron de malas formas el símbolo de la organización armada, mientras identificaban a Otegi. Triste actitud en una amarga jornada de luto. *
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